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Noche de paz - #AdvientoLiterup2018 (Campana)

No era tarde, pero en diciembre se hacía de noche muy pronto. Como todos los años Jesús conducía a gran velocidad por una solitaria carretera secundaria en busca de aislamiento.

Quería alejarse de la Navidad. Odiaba las luces de colores, los hilos musicales con repelentes niños cantando canciones pasadas de moda, los orondos papanoeles, los enormes paquetes de regalo tan vacíos como el espíritu de las fiestas...

No se percató cuando el reno invadió la vía, lo esquivó con un rápido volantazo y se despeñó por el barranco, dando un par de vueltas de campana con el coche.

En cuanto se le pasó el susto, se quitó el cinturón de seguridad y bajó por su propio pie totalmente ileso. Se recompuso la americana y ajustó la corbata. Sonrió y miró al cielo. Otro milagro: De algo tenía que servir ser el hijo de Dios.

Un agorero relámpago atravesó el horizonte y el corazón le dio un vuelco… un momento, ¿no tendría esto que ver con el trato con Satán? ¿verdad?...

Relato finalista del #AdvientoLiterup2018 plataforma Literup día 4/12

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Alquimia

Encontró el viejo libro dentro de un baúl en el desván abandonado. Nunca había visto nada parecido. No tenía título. La portada de piel estaba decorada por preciosas filigranas doradas. Lo abrió con cuidado y se maravilló por la cuidada caligrafía con la que estaba escrito. Eligió un párrafo cualquiera y leyó en voz alta. En la otra punta de la buhardilla, el gólem abrió los ojos.

Mal

El agente sujetaba con fuerza su arma mientras aguardaba el momento oportuno para entrar en el edificio. El corazón le palpitaba en la cabeza tan fuerte que era prácticamente lo único que escuchaba. De pronto vio como su compañero le hacia una seña, y sin pensárselo dos veces derribó la puerta de una patada. El subidón de adrenalina fue tan intenso que no le permitió percatarse de que algo iba mal: Mientras encañonaba a las figuras de ojos vacíos, a su espalda una presencia cruel, hostil y primigenia se relamía pensando en el exquisito momento que estaba a punto de disfrutar.

Pantallazo

Tecleaba compulsivamente como si sus ideas, claras en su mente, fueran a esfumarse en cualquier momento. Los comandos, las variables, los algoritmos: todo encajaba como un puzle perfecto.  De pronto la pantalla se congeló y su corazón dio un vuelco. Entonces un interrogante machacó su brillante cabeza: "¿Hacía cuanto que no guardaba?"